Aficionado, pero no tonto. Desde Madrid con amor.
Leo hace unos días la reflexión de uno de los periodistas con más renombre deportivo del panorama, pese a las numerosas patadas al diccionario que encuentro en sus editoriales, el sr Alfredo Relaño -director del diario As-. Y no habría de ser preocupante del todo los errores léxicos del mencionado periodista, aunque sí el hecho que se haga eco de comentarios necios, apoyándolos y contribuyendo a esa caterva de 'aficionados' que nutren el sensacionalismo futbolístico con sinnúmero de sandeces.
Y comentaba sobre el hecho de las repercusiones que tendría en la contratación del sr Ancelotti como 'mister' madridista el hecho de que perdiese la eliminatoria contra el FC Barcelona, mencionando que el planeta fútbol está regido por normas ininteligibles para los mortales, y eso desacreditaría al italiano para ocupar el banquillo blanco por perder con el máximo rival madridista.
Señores, aportemos sensatez a la opinión. El que esto escribe es madridista desde la infancia y a ultranza, pero no ciego. Que, por muy blancos que seamos, hemos de reconocer la realidad: el Barça hace el mejor fútbol del continente, juega con ilusión, tiene hambre, y merece la Liga y la Champions. Que, por mucha fantasía que este Milán quiera aportar, no deja de ser un equipo italiano por cuyas venas sigue corriendo el 'catenaccio', aunque sólo sea de nombre. Por eso, el hecho de que el Milan pierda merecidamente la eliminatoria (en bien del fútbol, de la magia, de la fantasía) no ensombrece el buen trabajo de un entrenador que hace varios años que alimenta su prestigio (principalmente dentro de Italia). Dicho sea de paso, se tiene como su principal virtud aguantar los envites del 'cavaliere' Berlusconi soportando sus órdenes -quizá más allá de sus atribuciones-, y saber templar los ánimos de las estrellas que aglutina su vestuario. Aunque, en mi opinión, aún hay cosas que demostrar: quien haya al frente del mejor vestuario del mundo ha de ser un hombre curtido en mil batallas que sepa imprimir estilo, con mano izquierda siempre y dura cuando se precise, con talante, personalidad, diplomacia y carácter, y no simplemente alguien que sepa tener contento a todo el mundo. Por supuesto, no es tarea sencilla. Pero nadie dijo nunca que dirigir al más emblemático club del planeta lo fuese.
El tiempo dirá.
