Agridulce
Este bálsamo no cura cicatrices
esta rumbita no sabe enamorar
este rosario de cuentas infelices
calla más de lo que dice... pero dice la verdad.
Este contigo este sin tí tan amargo[...]
Sirvan estos versos agridulces de un poeta para narrar mi inenarrable sentir, mi dulce acritud, mi agria dulzura, porque ni contigo ni sin tí tienen mis males remedio, porque mi alma vacía e indecisa comete errores a destajo, porque mi talento decidido consigue aciertos sin descaro, y porque todos ellos conviven en mi ser.
Porque es este sentir contrapuesto y contradicho, este encontrarse sin decidir y decidir sin encontrar, este sin orden ni concierto, este escribir sin temblar el pulso y este llanto profundo con lágrimas de cocodrilo lo que me tiene a mal traer. Porque encuentro que lo que deseo no lo practico, lo que decido no lo hago y hago lo que no quiero.
Porque me falta confianza en mí y me sobra arrogancia, porque necesito decisión y humildad, porque preciso tranquilidad y pasión, porque quiero fuerza y serenidad, porque en la confusión de mi indecisión decido sin saber, y cuando sé no me atrevo a decidir. Porque en ocasiones no sé si sé o si merezco, porque no sé si es atrevimiento o insolencia, tristeza o ira, llanto o risa.
Por eso siento con alegre dolor y pienso con dolorosa alegría, tengo amnesia melancólica y recuerdos del futuro, una muerte viva y una vida muerta. Y para que este torrente cese o mane esta fuente (o ambos a la par), necesito encontrarme, o, más aún, continuar la búsqueda, que, naturalmente, continuará siendo agridulce.
